¡Hola Verano!

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lunes, 28 de marzo de 2016

LOS CELOS



Ya leemos en El Quijote: “¿Y quién aumenta mis duelos?
Los celos.”.

Existen muchos tipos de celos, pero hoy me centraré en explicar las señales no verbales de los celos románticos (tipificados así en Psicología Social) y es que ¿quién no ha sentido esa sensación de temor o sospecha de que nuestra pareja va a abandonarnos por otro/a? Los celos aluden a la percepción de que una relación significativa está amenazada y puede llegar a desaparecer, o deteriorarse como consecuencia de la acción de una tercera persona, con independencia de que dicha amenaza sea real, o imaginaria. Así pues, en los celos suele haber alguien de por medio, lo que se define tradicionalmente como una relación triangular.

Los celos no son emociones simples, sino que es una experiencia compuesta de al menos tres emociones básicas: ira, tristeza y miedo. Entonces, para leer los celos necesitaremos conocer más especificidades del caso, como por ejemplo, rasgos de la personalidad y el contexto de la situación para determinar que un enojo, por ejemplo significa en ese caso, celos. Sin esta información solo podremos leer la emoción sin identificar el motivo.

En general, el modo de proceder en los celos se caracteriza por una excesiva hipervigilancia de la pareja mediante la selección de ciertas informaciones, tales como encuentros sociales en los que se relaciona la otra persona, palabras, fotografías en las redes sociales, o incluso supuestos cambios producidos en la conducta del otro.

Pero además podemos encontrar otras reacciones asociadas como disgusto, culpa, depresión, envidia, o sentimientos de inferioridad. Y por tanto la reacción emocional que aparezca dependerá del objeto sobre el que se focalice la atención de la persona celosa.

Así, sentiremos tristeza cuando se enfatiza la pérdida de la relación; ira si pensamos en que hemos sido traicionados, depresión si se centra en los defectos de uno mismo como responsable de la ruptura, o envidia si se evidencia la superioridad del rival. Los celos sospechosos se caracterizan por una mayor desconfianza, aprehensión, ansiedad, mayor preocupación y sentimientos de amenaza más elevados, así como miedo a la pérdida. Por su parte, en los celos consumados hay un mayor deseo por lo que tiene el otro, así como sentimientos de culpa por desear la desgracia a los demás, que no son sino síntomas de la envidia que, con frecuencia caracteriza a este tipo de celos.

Por tanto, algunas de sus expresiones son características e incluso guardan relación con la emoción básica que predomine en la experiencia de celos (ira, tristeza, o miedo). Así, si la emoción que predomina es la ira, los celos se manifestarán principalmente de manera explosiva, con acciones de agresividad incluidas, ataques u ofensas verbales. Al fin y al cabo, los celos suelen ser experiencias emocionales intensas y destructivas. El objeto de la agresión puede ser la otra persona con la que se mantiene la relación, o el tercero en discordia, dependiendo de si lo que predomina es la venganza, o el intento de restablecer la relación, respectivamente.

Si, por el contrario, predomina la tristeza, es frecuente el llanto, retraimiento o inacción. Suelen producirse conductas cuyo objetivo principal es reducir este estado afectivo desagradable, apareciendo o aumentándose el consumo de alcohol, tabaco, o drogas. Si predomina el miedo a la pérdida, se suelen realizar acciones, a veces espectaculares o descabelladas, dirigidas a restablecer la relación.

Debemos también distinguir la conducta típica celosa atendiendo a diferencias del género. Los hombres suelen ejercer acciones más activas (incluso violentas) que las mujeres, que podíamos denominar como estrategias de confrontación, así como consumo de alcohol. Las mujeres suelen llorar a solas con más frecuencia que los hombres, consumir drogas, o realizar estrategias de afrontamiento dirigidas al restablecimiento de la relación, pero no de confrontación.

En diferentes investigaciones al respecto se encuentra que los hombres utilizan, además, un número más elevado y variopinto de conductas que las mujeres, tales como: a) realización de conductas manifiestas (explícitas) como gastar dinero en regalos o flores para la pareja; b) acciones destinadas a impedir o dificultar que la pareja se relacione en otros ámbitos, con la finalidad de restringirle el acceso a los rivales; c) comportamientos de sumisión y degradación; d) expresión de amenazas, tanto a la pareja como hacia rivales potenciales; y e) violencia manifiesta. En contraste, las mujeres utilizan principalmente tácticas destinadas a aumentar la apariencia y amenazas de fidelidad, como por ejemplo flirtear con otros para causar celos a la pareja.

Los celos son un cóctel emocional peligroso, como decíamos desde el principio, todas estas pautas generales hay que tomarlas con precaución puesto que toda la sucesión emocional y conductual que se produce debe estar situada siempre en un contexto y personalidad determinadas, y de este modo poder extraer conclusiones válidas y significativas para una correcta interpretación. Desde luego, a ciertos niveles es un tema bastante serio por ser, por ejemplo, la principal causa de divorcio y maltrato conyugal. Y/o llevados al extremo, los celos pueden convertirse en una importante enfermedad, los celos patológicos.

*Fte. Chóliz, M. y Gómez, C. (2002).

15 comentarios:

  1. También podría resultar problemática una persona tan engreída y maravillosa que sea incapaz de sentir cierta punzada de inseguridad en algún momento.

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  2. Los celos son terribles, hacen mucho daño.
    Es preferible retirarse que vivir ese infierno cuando se ha perdido la confianza en en ser amado.
    Un abrazo.

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    1. Las relaciones de pareja se basan sobre todo en la confianza, pero como en todo hay que cuidarlas con esmero y no dar pie a falsas interpretaciones.

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  3. No han perdido actualidad todas esas reflexiones sobre los celos, con terribles consecuencias a veces. Abrazos

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    1. Es qye se puede generarlas hasta la obsesión, y entonces son imprevisibles.

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  4. Y en los niños !? Pobrines, lo pasan realmente mal, es como una enfermedad.

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    1. Sobre todo cuando llega el segundo, y se deja de ser el rey dela casa.

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  5. Peligroso terreno el de los celos, cuanto se gana viendo en los demás un ejemplo a imitar.
    Un abrazo

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    1. El ejemplo siempre la mejor escuela Icue.

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  6. Los celos hacen mucho daño y lo malo es que en bastantes ocasiones los celos son infundados.

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    1. La mujer que para atraer a su pareja intenta ponerle celoso, comete un grave e irreparable error.

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  7. Pudieran ser la religión y los celos las virtudes que frenan el libertinaje.

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  8. Terribles , los celos. Una vez los sufrí con razón y no los quiero nunca más en mi vida.
    Besos

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  9. Pienso que es una enfermedad que no es bueno contraer
    Saludos

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