sábado, 6 de febrero de 2021

ACONGOJAR

 

Causar inquietud, preocupación o temor, dice el dicfcionario. Y la situación actual no es para menos.

Comparto con vostros un artículo leido bajo el mismo título, hasce unod dias.



Pedro López, Levante 4 de febrero de 2021

 

"No hay modo más entrañablemente humano de vivir que hacerlo con esperanza. No en vano se dice que la esperanza es lo último que se pierde, entendiendo esta expresión no como algo que se finaliza, que se acaba, sino como algo que se consuma, porque llegado al término, la esperanza se hace vana: no la necesitamos. Es el último suspiro de un mundo que se acaba y de otro genuinamente acabado que nos aguarda: al pasar definitivamente la frontera de la muerte, la esperanza se desvanece al encontrarse con la realidad esperada.

 

En momentos, como los presentes, con su diario rastro de dolor e impotencia, se hace necesario infundir e infundirnos esperanza, no meramente buenos deseos y mucho menos palabrería: se precisa silencio, paso comedido, densidad y, sobre todo, cercanía en la aflicción. Por esto mismo, la esperanza responde al anhelo más profundo del hombre: aspirar a una vida en la que «Dios enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos y ya no habrá muerte, ni llanto, ni sufrimiento, ni fatigas, porque todo lo anterior habrá pasado» (Ap 21,4).

 

El drama de nuestro tiempo es la pérdida de la esperanza. La actual pandemia nos está poniendo en un brete, pues la soledad, que se convierte en congoja, acompaña a muchos de los nuestros, enfermos y hospitalizados, especialmente los más mayores y necesitados de compañía. ¡Cuántas historias pequeñas y grandiosas están sucediendo a nuestra vera! Espero que, dentro de poco tiempo, se escriban, por parte de los protagonistas, esos acontecimientos agolpados, llenos de humanidad, que hoy nos golpean en lo más profundo de nuestro ser. Y sin embargo, considero que son ellos los que nos están dando ánimo a raudales. Me refiero a médicos, ATS, auxiliares, capellanes, etc., que están demostrando una abnegada resistencia, junto a una particular –porque cada enfermo tiene unas necesidades diversas- delicadeza y ternura, derrochando a manos llenas paciencia. Me consta que se está haciendo, y bien; y expreso un profundo agradecimiento que es compartido por la totalidad de nuestros conciudadanos. Es esperanza depositada, de algún modo, en sus manos, en medio de la fragilidad y con los recursos de que disponen: el más grande y mejor, sin duda, su corazón compasivo.

 

La congoja, como escribiera Unamuno, es «algo mucho más hondo, más íntimo y más espiritual que el dolor». Porque, como indica su etimología, la congoja es la angustia compartida, y «se hace íntimamente religiosa hasta hacernos acostar en el seno de Dios y recibir allí el riego de sus lágrimas divinas»." 







21 comentarios:

  1. Benditos los ojos que te leen. Cuando empezó la pandemia muchos lo teníamos bastante claro, en tres o cuatro meses como máximo todo vuelta a la normalidad, pero fueron pasando los días, las semanas, los meses... nos obligaron a utilizar mascarillas, cosa que yo a la media hora no aguanto y me entra una fatiga como para ingresarme, conseguí un documento del médico de cabecera para no utilizarla, pero no me atrevo a quitármela en sitios cerrados.
    Estuvimos en Broto cuatro meses, en la urbanización sin mascarilla, por supuesto si iba a comprar en coche, nada más llegar al economato me la ponía y al salir camino de casa ya me quedaba sin ella, pero empezó a hacer frío, casi no se podía salir a la calle, así que nos volvimos a Zaragoza.
    Yo estoy prácticamente confinado en casa, no me apetece salir a la calle, solamente salgo a comprar, en ocasiones vuelvo con una fatiga impresionante, he perdido masa muscular, anímicamente estoy por los suelos, sin esperanzas de ningún tipo, al no moverme casi no como.
    Estoy acongojado, no por miedo a morir, por miedo a contagiarme y que me metan en una de esas UCIs que tanto proliferan en la tele, pese a que casi ni la veo.
    Como curiosidad, el 24 de noviembre teníamos mi mujer y yo un juicio en Alcorcón (Madrid), pero por nuestra edad y mis problemas respiratorios conseguimos hacerlo desde Zaragoza por videoconferencia.
    Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Apreciado amigo, que alegria contactar de nuevo. Me costó un triunfo el publicar el artículo, pues todo lo han cambiado cuando entro en blogger. Todo cuanto me cuentas lo estamos viviendo todos lamentablemente. Yo no paro de darle vueltas al futuro de los nietos, pues esta locura va para muchos años. Que no nos falte la esperanza, y la fortaleza para llevarlo. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Me alegra volver a leerte después de tanto tiempo!!.
    Estamos viviendo una situación llena de incertidumbre y que se está haciendo muy larga.
    Afecta mucho emocionalmente. Es terrible vivir con este temor.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es como vivir Amalia, una de esas películas catastróficas en primera persona, solo nos faltan los zombies. A corto plazo aun lo veo peor, pues viene en cuatro días el cataclismo económico, y el hambre. Parece maldición bíblica, y los políticos unos inútiles sin preparación alguna, de los que no cabe esperar ni siquiera decisiones.
      Aguantaremos mientras podamos. Cuidate.

      Eliminar
  3. Te he echado de menos, mas de un año sin bloguear y poco contacto por correo, pero pasamos pág y me alegro de leerte, Es verdad que no está el horno para bollos, mejor para bombas pero es lo que tenemos es una Tercera Guerra Mundial en la que España no ha podido ausentarse como en la Segunda. La vida nos ha cambiado y ahora tenemos que ser mas solidarios, comprensivos y responsables, cumplamos estos parámetros y poco a poco nos recuperaremos, de todo hay lecciones que aprender y de esto tambien. Ya te he soltado el rollo, no me extraña que no publiques si luego llega la pesada y te llena el comentario. Un abrazo enorme de los de verdad

    ResponderEliminar
  4. Un encanto volver a leerte, y de pesada nada, al contrario solo me trae buenos recuerdos. Le he perdido las ganas al ordenador e incluso a leer. Mi hija mayor ha publicado este mes en RBA Coleccionables, la biografía de Josefina Bonaparte, y aun ni lo hr abierto pata leer.
    El mes pasado cerré ciclo de tratamiento, y me detectaron un incremento anormal de los tumorales. Me dijeron que en un mes tenía que volver de urgencias el 15/2, y me mandaron Tac y resonancia. La visita del 15/2 ya me la han anulado por el covid, y de las pruebas "sine dia", eso que era para detectar si había metástasis de hueso. Alegrías las justas. Como le he dicho a Emilia, fortaleza y esperanza que no nos falte. Voy a intentar proponerme el entrar a leeros. Para tí todo lo mejor.

    ResponderEliminar
  5. Hola Marcos, que alegría volver a saber de ti. La situación ya la habeis comentado con los que me preceden. Ya me han comentado otros amigos la misma situación que tú , les atrasan las pruebas sine die y no pueden hacer nada .Y sí, en estos momentos debemos tener la mente ocupada con cosas agradables por eso el leer a los amigos y el sabernos por aquí ayuda bastante. Un fuerte abrazo .

    ResponderEliminar
  6. Saludos afectuosos Chelo. Es comprensible porque los sanitarios están desbordados, pobrecillos, pero en las cuestiones cancerigenas quedas muy intranquilo, pues el tiempo siempre obra en contra, y aumenta tu desconcierto. Lo mas terrible es comprobar como nos estamos impermeabilizando ante la terrible cantidad de muertos diarios. Esto pasará como todo, pero a que coste. Como dice Esther, es una tercera guerra mundial. Besi

    ResponderEliminar
  7. Encantada de que te asomes al blog.
    Cierto lo que dices pero mucho me temo que ocurre lo presente por ser hijos de la comodidad y del abuso innatos en nuestra especie. Afortunada nuestra generación, que vivió tiempos de incrementos dentro de sus ignorancias, ahora corren tiempos de “rebajas”, triste, pero normal.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola emejota, pero es lo que hay. Lo triste es el mundo que dejamos a nuestros nietos.
      Quien nos iba a decir la necesidad de mascarillas.

      Eliminar
  8. ¡Qué alegría volver a ver activo tu blog! Bienvenido de nuevo.

    Bueno, los tiempos actuales son de lo peor que hay, tendremos que pasarlos con responsabilidad y reinventarnos las pocas alternativas que tenemos.
    Te aviso que mi blog, hace pocos días se quedó "mudo", lo seguiré manteniendo tal cual y publicaré alguna cosilla, pero estoy intentando abrir uno nuevo. Ya informaremos.

    Amistosamente.

    ResponderEliminar
  9. Hola Maricarmen, voy a intentar leeros de vez en cuando, si el humos me lo permite. Os estoy muy agradecido por contactar después de tantos meses. Cuidaros mucho que este va a ser muy largo.

    ResponderEliminar
  10. Buenas tardes Marcos, te dejo el enlace de mi nuevo blog, El primero lo dejo abierto, son más de 9 años y hay muchos trabajos en él. Espero tu visita:

    https://ginesfranconettihavuelto.blogspot.com










    Saludos afectuosos.

    ResponderEliminar
  11. No se imagina la alegría que me he llevado al ver que había publicado. Aunque los tiempos son de mucha tribulación, hemos de tener esperanza de un futuro mejor.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Cuanto se lo agradezco. Cordiales saludos. No había vuelto a entrar desde el 8/2.
    Le deseo buena salud. El 11 me han confirmado unas pruebas que me tienen algo asustado.
    Paciencia.

    ResponderEliminar
  13. La mejor manera de afrontarlo todo es viviendo tan solo el momento un abrazo

    ResponderEliminar
  14. Buenos días, estaba saludando a Marcarmen en su nuevo blog y te he visto allí dejando un comentario. Me ha alegrado saber de ti que trasteas por los blogs aunque no te apetezca leer o escribir, todos estamos flojos, siento que por culpa de la Covid no te hagan las pruebas, pasas a engrosa la lista de los aplazados. Cuídate y no dejes de luchar. Un abrazuco

    ResponderEliminar
  15. Como dice Ester, me alegro que hayas publicado esta entrada. Es cierto que estamos viviendo una etapa donde la esperanza parece ser que se ha evaporado y lo que hay es congoja, es un dolor del alma que no tiene paliativos para mejorarse ni medicina que la cure.
    Me aplazaron la segunda operación de mi columna dos veces y a pesar del dolor, lo aplazaron, por eso te entiendo, una tarde me llamaron para decirme que al día siguiente me operaban y así lo hicieron, pero a la mañana siguiente se presentó el médico y le enseñó a mi marido como debía curarme la herida de 22 puntos y me envió a casa, porque me dijo que aquí estaba más segura que en la clínica, que tenían toda la planta primera con enfermos de la covi-19. Está siendo horrible, porque hasta las rehabilitaciones las han restringido. Amigo, mucho ánimo.

    Desde el corazón, un abrazo.

    ResponderEliminar

Siéntete libre de expresar tu comentario en este blog.
Todas las opiniones serán bien recibidas siempre y cuando se redacten desde el respeto pues este solo pretende ser un foro donde compartamos experiencias para mejorar nuestro tiempo de jubilación.
Gracias por entenderlo y participar.